Mujeres reclaman políticas que incluyan la igualdad de género: «No es posible cerrar las brechas de desigualdades sin ellas»

Este sábado 25 y domingo 26 de noviembre, se realizó en Asunción el XVI Encuentro entre Mujeres Activistas y Líderes y Activistas (EMLA) donde más de 100 mujeres se reunieron a discutir las realidades de las mujeres en el Paraguay.

Con el slogan de «Presentes y futuros feministas en Paraguay», inició la jornada con un análisis con mujeres de diferentes sectores: campesinas, de los bañados, indígena y comunicadoras.

Teodolina Villalba, de la Federación Nacional Campesina contó la experiencia de cómo trabajan la violencia en la organización y los resultados, que hoy tienen castigos sociales para las personas violentas, ya que muchas veces recurrir a la policía muchas veces agrava la situación. Mónica Encina refirió a la Revista Emancipa y su proceso como un espacio feminista de comunicación. Jessica Arias, del Bañado de Asunción, contó la experiencia de las mujeres de los bañados y preguntó: ¿Se imaginan la violencia de levantarse y encontrar tu casa inundada por ser pobre? y refirió que el único lugar dónde las mujeres de los bañados pueden recurrir es una organización de la sociedad civil y no está presente ninguna organización del Estado. Recalcó la importancia de la organización de las mujeres y de la importancia de trabajar en red “Estoy segurísima que el único movimiento que va a salir a defender y sacar a flote este país es el movimiento feminista. A no cansarnos”, dijo Arias.

Griselda Yudice, de la Articulación Feminista de Paraguay, refirió al proceso del movimiento de las mujeres en los últimos años y el proceso de representación, la importancia de lo colectivo.

Gelga Guainer, de la Articulación de Mujeres Indígenas de Paraguay (MIPY) “Nada sobre nosotras sin nosotras” y contó que todavía las mujeres indígenas son muy discriminadas incluso en la producción de información.

Menchi Barriocanal, parte de la Red de Mujeres Periodistas y Comunicadoras del Paraguay expuso cómo sus compañeras no la dejaron sola ni un momento en los momentos en que fue víctima de violencia y refirió que fue hace poco, en el año 2016, durante del debate sobre la ley de paridad democrática que se definió como feminista.
Pidió acompañar a las periodistas víctimas de violencia en el Grupo Albavisión y perseguidas por denunciar como Angie Prieto y Lorena Romero. Jazmín, de la organización “Construir Realidad Inclusiva (CRI)” dijo que la justicia y los derechos son complicados para las mujeres sordas. “Es muy difícil y estar acá ya es algo”, dijo. Las personas sordas tienen hasta hoy mucha discriminación, por código civil no pueden casarse, no pueden manejar, no pueden realizar denuncias porque tienen barreras.

Violencia obstétrica y esterilización sin consentimiento

Gladys Franco, de la organización Mujeres OPUMI , habló sobre la violencia obstétrica y de género que viven las mujeres con VIH. Denunció la experiencia en este año, que a una mujer en el hospital público le realizaron la ligadura de trompa sin su consentimiento por ser una persona con VIH. Refirió la importancia de hacer conocer la Ley 3940 establece derechos, obligaciones y medidas preventivas con relación a los efectos producidos por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA)”

Paloma, del colectivo de mujeres sordas también denunció la esterilización sin consentimiento que se sigue dando en los hospitales públicos del Paraguay a las mujeres sordas.

Otra participante del Colectivo de Mujeres con Discapacidad contó la tortura que vivió como paciente psiquiatra. “Estuve internada en el psiquiátrico, viví la tortura que se vive en el psiquiátrico, defecamos en el lugar donde tenemos que dormir, no tenemos colchones, si menstruamos nos ensucian todo, nos bañan con manguera, nos queman con cerillas para no quejarnos, nos drogan por pedir agua”.

Marcha contra todas las violencias

El “Encuentro entre Mujeres Activistas y Líderes y Activistas»(EMLA) organizado por el Centro de Documentación y Estudios(CDE) con el apoyo de Diakonía y el Fondo de Mujeres del Sur, se realiza anualmente hace 16 años en San Bernardino, pero este año se realizó en Asunción para unirse a la marcha del 25 de Noviembre, Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer.

Pronunciamiento del XVI Encuentro entre mujeres activistas y lideresas de la sociedad civil

Unas 130 mujeres de 50 organizaciones, de 15 departamentos del país, reunidas los días 25 y 26 de noviembre de 2023, en Asunción; activistas y lideresas campesinas, sindicales, trabajadoras domésticas, trabajadoras sexuales, personas trans, mujeres de pueblos indígenas, urbanas y rurales, jóvenes, adultas y mayores, investigadoras sociales, mujeres con discapacidad, periodistas y comunicadoras con diversas demandas, reivindicaciones y luchas, nos reunimos desde hace diez y seis años en este encuentro para reflexionar y trabajar sobre nuestros derechos, y este año expresamos cuanto sigue:

El feminismo es la fuerza histórica y aglutinadora que hizo posible la conquista de derechos para las mujeres. Derechos a los cuales no vamos a renunciar.

Sabemos que la organización es el único camino para seguir luchando por la igualdad y nos comprometemos a resistir ante la arremetida de grupos antiderechos que no solo se oponen a la implementación de políticas públicas que beneficiarían a todas las paraguayas y paraguayos, sino que además pretenden arrebatarnos derechos ya conquistados, eliminar ministerios como el de la mujer y el de la niñez y adolescencia. Incluso niegan la existencia del machismo, de la violencia machista y de los feminicidios.

Denunciamos la violencia en el ámbito de la salud. La violencia obstétrica a la que son sometidas las mujeres sordas, quienes son víctimas de esterilizaciones forzadas, negándoles el derecho a decidir sobre sus cuerpos y sus vidas es inadmisible. También las mujeres que viven con VIH sobreviven a este tipo de violencia, además de situaciones de discriminación en los servicios de salud y eso debe parar. Cuando las personas neuro divergentes y psiquiátricas precisan una atención integral, reciben tratos inhumanos, una práctica que sigue vigente en el hospital psiquiátrico y que no puede continuar.

Las mujeres trans también siguen siendo violentadas en los servicios de salud en donde ni siquiera se respeta sus nombres sociales y siguen teniendo que dedicarse al trabajo sexual casi como unica salida para la subsistencia, ante la discriminación que sufren a la hora de acceder a empleos, incluso habiendo hecho esfuerzos para acceder a la educación formal.

El acoso sexual hacia a las mujeres sigue siendo una práctica naturalizada en las calles y en los espacios de trabajo. Las mujeres periodistas y comunicadoras del Paraguay que denunciaron violencia sexual en el grupo Albavisión (Canal 9, C9N, Paravisión), fueron víctimas de persecuciones judiciales y despedidos injustificados y eso es intolerable. Expresamos nuestra plena solidaridad con ellas.

Denunciamos la creciente violencia política contra las mujeres en espacios de poder que se pronuncian en contra de la corrupción y ponen el cuerpo ante los riesgos que corre nuestra frágil democracia y los constantes intentos por socavar derechos para la ciudadanía en general y en especial para las infancias, las mujeres y las diversidades.

Nos sumamos al reclamo de las mujeres indígenas cuyas realidades permanecen invisibilizadas. Ellas no solo quieren ser escuchadas, sino ser protagonistas en la búsqueda e implementación de soluciones.

Queremos justicia para las mujeres indígenas víctimas de las violencias del Estado por acción y omisión, como ha sucedido con la lideresa

Silvia López, del Pueblo Ava Guaraní, quien ingresó al hospital de Curuguaty en busca de salud y salió sin vida. ¡Exigimos justicia para ella!.

Nos oponemos enfáticamente a los desalojos violentos que afectan principalmente a las mujeres campesinas y bañadenses, sus hijos e hijas. Destruyen sus viviendas, sus chacras y las esperanzas de acceder al derecho a la tierra propia. Denunciamos al agronegocio que acogota la subsistencia de la agricultura familiar campesina, poniendo en riesgo no solo la seguridad alimentaria sino también al medio ambiente.

Como mujeres, ciudadanas y personas titulares de derechos irrenunciables, exigimos:

-Que el Estado deje de mentir sobre la igualdad de género y sobre los feminismos; este es un movimiento social y político que lucha por los derechos de las mujeres y debe ser valorado y respetado, no perseguido.

-Que la igualdad de género siga siendo un enfoque claro de las políticas públicas. No es posible cerrar las brechas de desigualdades sin considerar el género y eso debe ser impulsado por el Estado.

-Que las mujeres con discapacidad, las mujeres trans, las mujeres viviendo con VIH, las mujeres indígenas y las mujeres campesinas sean plenamente respetadas en sus identidades y derechos en el sistema de salud.

-Que el acceso a la salud esté garantizado para todas las mujeres, que la atención no discrimine a nadie, ni por su orientación sexual, discapacidad, raza, etnia o clase social.

-Que se retome el debate respecto de la ley contra toda forma de dicriminación que reglamenta el artículo 46 de la Constitución Nacional, donde se consagra el derecho fundamental a la no discriminación en los siguientes términos: “Todos los habitantes de la República son iguales en dignidad y derechos. No se admiten discriminaciones. El Estado removerá los obstáculos e impedirá los factores que las mantengan o las propicien. Las protecciones que se establezcan sobre desigualdades injustas no serán consideradas como factores discriminatorios sino igualitarios”.

-La anulación de la ley Riera-Zavala que institucionalizó la violencia que siempre se ejerció en contra de las poblaciones vulnerables. No solo criminaliza la lucha campesina, sino la extrema pobreza, que no es otra cosa que el resultado de la violencia estructural perpetrada desde el Estado, incapaz de ejecutar una verdadera reforma agraria.

-Dejen de negar la existencia del cambio climático y de sus nefastas consecuencias que afectan de manera directa a la forma de vida en el campo y la ciudad.

-La anulación de la Resolución “Riera” Nº 29.664/17 “por la cual se prohíbe la utilización de materiales impresos como digitales referentes a la teoría y/o ideología de género en las instituciones educativas dependientes del Ministerio de Educación y Ciencias”, utilizada para perseguir a docentes e impedir hablar de históricas desigualdades y discriminaciones que afectan a las mujeres.

-El cese de los desalojos violentos contra comunidades indígenas, campesinas y asentamientos urbanos.

-Que se frenen las políticas privatistas que perjudican las vidas de las personas y especialmente de las mujeres.

-Que el Estado a través del poder judicial garantice el acceso a la justicia. Las mujeres que son víctimas de violencia tienen derecho a obtener justicia inmediata y de calidad cuando enfrentan un proceso penal.

– La derogación de la Resolución 933/23 sobre el Material 12 Ciencias y el inicio de un proceso transparente, participativo e informado de elaboración del currículum de educación sexual que incluya una revisión basada en estándares científicos y pedagógicos actuales.

-Que se suspenda toda iniciativa de hacer desaparecer al Ministerio de la Mujer. Esta institución es una conquista de las mujeres organizadas del Paraguay y es responsable de las políticas de género tan necesarias ante las innumerables desigualdades que persisten en nuestro país.

¡Feminismo es territorio de vida, es territorio de lucha, es territorio de libertad!

Asunción, 26 de noviembre 2023.

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